miércoles, 5 de marzo de 2014

Arte Renacentista Italiano

La palabra Renacimiento indica volver a nacer, o sea volver a valorar lo que había sido el mundo clásico, pero muchas de estas ideas lo que hicieron fue madurar, los grandes valores griegos y latinos sirvieron de inspiración y guía para la literatura, la arquitectura, la escultura y la pintura.

La estética renacentista

En el Renacimiento la belleza se basa en elementos matemáticos, tales como la medida, el número y la proporción. Los artistas se preocuparon por aplicar técnicamente la "divina proporción" y el número áureo, para lograr aquella armonía en el arte.

El hombre se vuelve el centro del mundo y de la cultura, la belleza física del cuerpo humano manifiesta la belleza de la naturaleza y del espíritu, se vuelve una expresión de la interioridad.

Buscaron la armonía entre el hombre y la naturaleza, lo cual significa que el arte se renovó, también implementaron nuevas técnicas para plasmar con mayor fidelidad la realidad.

En la época renacentista, los artistas van a sentirse orgullosos de su actividad y van a manifestar deseos de darse a conocer y de exhibir públicamente sus obras.

El Quattrocento

En este periodo se implantan los nuevos ideales renacentistas y coexisten con algunos elementos del pasado.

Iglesia de San Andrés de Mantua
Arquitectura

Se vuelve importante la conexión entre las proporciones del cuerpo humano y el edificio, las dimensiones están hechas para el hombre.

Se encuentran soluciones proporcionales mediante las matemáticas y el uso del módulo.

Lo horizontal prevalece sobre lo vertical a base de molduras, separación de plantas y líneas de imposta.

Los soportes son columnas de órdenes clásicos, buscaban la proporción perfecta. Se utilizan cubiertas adinteladas, bóvedas de cañón, arcos de medio punto y la cúpula representa los ideales matemáticos de proporción y equilibrio.

David (1430) de Donatello   
Escultura 

En la escultura del Renacimiento se pretendió al principio las formas bellas, más que la expresividad; la mayoría serán relieves, pero posteriormente se va imponiendo la escultura de bulto redondo. La escultura renacentista fue realizada para que el espectador se concentrara en un punto determinado a través del cual la analizara.

Emplearon diversos materiales: mármol, bronce, barro cocido y cerámica vidriada.

Temas profanos, mitológicos, alegóricos y retratos que se centraron en una imagen individualizada del personaje.

Se liberaron de los marcos impuestos por la arquitectura, para desarrollar técnicas de bulto redondo y relieve.

El nacimiento de Venus (1485) de Botticelli
Pintura

Se le da importancia a lo espacial, a lo constructivo, a la perspectiva, ya sea aérea o lineal y al color, también se busca el movimiento y lo psicológico.

Continúa la pintura al fresco, los amplios escenarios sirven para que al artista encuadré la figura humana y estudie la perspectiva. En la segunda mitad del siglo se introduce el uso del óleo.

Aún se abordan temas religiosos y algunos temas mitológicos o profanos en la decoración de palacios, también temas que muestran la historia de la ciudad y la vida cotidiana. El retrato irá ganado terreno para exaltar el individualismo.

La escuela romana se distinguirá por la belleza de la forma y la tranquilidad espiritual, en Venecia, el color y la luz y en Padua, el claroscuro.

El Cinquecento

Después de adoptar las nuevas tendencias, los artistas centran sus preocupaciones en el hombre y en sus relaciones con el mundo en el que vive, principalmente la naturaleza.

Arquitectura

Se inspira en los modelos clásicos y busca la armonía, el orden y la proporción.
Palacios urbanos o villas suburbanas.
Los artistas se vuelven versátiles y capaces de trabajar en obras relacionadas con el campo de la arquitectura como con el de las artes figurativas, como es el caso de Leonardo y Rafael.

Nacen las iglesias jesuíticas para albergar a un gran número de fieles e impresionarles con el poder simbólico de la cúpula de crucero.

Escultura

Perseo (1554) de
Bevenuto Cellini
La escultura clasicista está muy conectada con los modelos que la arqueología proporciona para los temas relacionados con la mitología, sin olvidar las aproximaciones al ideal humano actualizado por los maestros del Quattrocento.

Motivos sacros, con una concreción piramidal, cerrada y estática, que persigue la belleza ideal.

El predominio de lo romano sobre lo florentino, crea una tendencia hacia la monumentalidad.

Se crean grandes esculturas de bulto redondo dotadas de movimiento.

Se abandonan los rasgos de delicadeza, las composiciones son más grandiosas y con menor interés por el detalle, adquieren significado en si mismas.
Pintura

Los temas tendrán relación y las proporciones grandiosas cobrarán importancia.

Composiciones basadas en formas geométricas o simétricas.

El color se maneja de una forma más suelta y va ganando importancia sobre el dibujo.

Se busca la profundidad a través del uso de las luces, las sombras y los paisajes.

Grandes figuras de la pintura como Leonardo, Rafael y Miguel Ángel llevarán a la práctica los ideales de individualismo y de genialidad que se habían acuñado durante el primer Renacimiento. 

Santa Catalina de Alejandría de Rafael
Bibliografía:

Alvear C. (2001), Introducción a la Historia del Arte, Limusa, México.

Argullol, R. (1982), El Quattrocento: arte y cultura del Renacimiento italiano, Montesinos Editor, España.

Lozano, J. M. (2008), Historia del Arte, Editorial Patria, México.



http://www.monografias.com/trabajos73/renacimiento-italia/renacimiento-italia.shtml

martes, 3 de diciembre de 2013

Obras maestras del Musée de l'Orangerie.

Una selección de treinta obras de artistas del impresionismo y el movimiento moderno en Francia integran la exposición Obras maestras del Musée de l'Orangerie, que se presenta en el Museo Dolores Olmedo.

La exposición es producto del intercambio entre el museo Dolores Olmedo y el Musée de l’Orangerie, con la idea de fortalecer lazos de rica interrelación cultural, con piezas de los acervos de ambos museos. De manera simultánea, en París, se exhibe la muestra Frida Kahlo–Diego Rivera: L’art en fusión, que se enfocará en la relación entre los artistas y está integrada por cien piezas que fueron trasladadas desde México.
La exhibición presenta parte del acervo que perteneció al renombrado coleccionista Paul Guillaume, que incluye treinta obras de artistas como Paul Cézane, André Derain, Paul Gauguin, Henri Matisse, Amedeo Modigliani, Claude Monet, Pablo Picasso, Pierre-Auguste Renoir, el Aduanero Henri Rousseau y Maurice Utrillo.

Al entrar a la sala, el retrato a blanco y negro de Claude Monet, considerado el máximo representante del impresionismo, recibe a los visitantes. Frente al retrato de Monet, se encuentra uno de los cuadros más representativos del impresionismo, Argenteuil, barcazas en la rivera de un pueblo francés, la única pieza de Claude Monet que incluye la muestra. Están exhibidas obras como El pino de l’Estaque y el retrato de Madame Cézanne de Paul Cézanne, también retratos y naturaleza muerta de Pierre-Auguste Renoir.
En otras salas se ve el fauvismo con André Derain, el estilo del Aduanero Henri Rousseau y Soutine, que representó animales. En la misma sala coinciden los retratos alargados de Amedeo Modigliani, entre ellos uno de Paul Guillaume, se observa una serie de figuras femeninas, cuatro de Henri Matisse y dos de Pablo Picasso. Cierra con la pieza Notre-Dame de Maurice Utrillo.
Otra sala mantiene obra de Diego Rivera, pero con motivo de la exposición, se exhiben piezas donde se observan las influencias que el pintor recibió durante su estancia en Europa. Las técnicas impresionistas, cubistas y las propias del realismo español se notan en los cuadros del artista.
La muestra cuenta con un espacio lúdico, a manera de una cafetería de finales del siglo XIX, donde  se puede solicitar un “menú” y elegir una actividad, bajo el nombre de los pintores de la exhibición.

Museo Dolores Olmedo
México 5843, La Noria, Xochimilco
Martes a domingo de 10 a 18 horas
Público nacional $10/Público extranjero $65/Maestros y estudiantes $5
Martes: entrada libre

El Impresionismo.


De representar las cosas como sabemos que son -conocimiento intelectual- a representar la móvil apariencia con que las reciben los sentidos, sometidas a todas las influencias del medio -conocimiento experimental-, es la distancia que hay de Courbet a los impresionistas.

Las novedades técnicas y teóricas que éstos traen exigen un estudio detallado. Rembrandt,  Hals, Watteau, Fragonard, Goya, Delacroix, el mismo Courbet, y aún antes, los venecianos, habían venido preocupándose por la luz y sus efectos sobre las cosas. Muy cerca están también tres pintores ingleses, que, por el énfasis que dan a la luz, adelantan el primer postulado del impresionismo; Richard Bonintong (1802-1828) y sus compatriotas Turner y Constable.



Pero en estos años de la segunda mitad del siglo XIX, con los descubrimientos que hace la física sobre la naturaleza de la luz, cuando se despierta en los pintores un interés más vivo sobre los fenómenos luminosos y su aplicación a la pintura.

La luz es el vehículo necesario de toda impresión visual, por lo que es lógico que constituya la primera y principal preocupación del pintor. Es la luz solar la que, cayendo con mayor o menor inclinación, con intensidad distinta, directa o reflejada, sobre las cosas, engendra la ilusión del color y de la línea, que es inherente al fenómeno de diferenciación de los colores. De manera que lo que nosotros vemos, en rigor, no son los objetos sino las manchas coloreadas -atmósfera, luz- que las envuelven y que es lo que hay que pintar, pues es lo cierto que, a pesar del carácter irreal de la impresión, para el pintor tiene el mismo valor que la realidad objetiva.



Como resultado de esta teoría, la técnica pictórica sufrió una profunda transformación. Puesto que la retina viene a ser el laboratorio donde los colores, que llegan separados, se unen y combinan según leyes de simpatía para dar la sensación última, se hacía innecesaria loa mezcla en la paleta, y bastaba, para el fin propuesto, su yuxtaposición, observando las leyes de complementariedad y contraste.

En consecuencia, los impresionistas compusieron una paleta de colores puros, desterrando los tonos oscuros, neutros y grises que no aparecen en el espectro solar, con lo que el resultado es una pintura luminosa, de tonalidades vivas y claras. El procedimiento tiene, además, una indudable ventaja: la de que, realizándose la mezcla con luz coloreada, el tono resultante es de una limpieza que jamás la puede lograr la mezcla física de los pigmentos.



Como todo este maravilloso mundo coloreado, para hacerse visible, requería la colaboración de la luz libre, los impresionistas se dedicaron, sobre todo, al paisaje, dando origen a la pintura llamada “plenairista” o“al aire libre”.


Puede decirse que el impresionismo como escuela nació en Francia, cuando un grupo de pintores empezó a interesarse en los problemas de la luz y quiso aplicarlos a sus pinturas, formulando unas reglas que pueden definirse así:

1.      El pintor debe pintar lo que ve, la sensación que reciben sus ojos, aunque sepa que las cosas son de otra manera a como las percibe. Es la impresión visual lo que hay que transmitir.

2.      Las cosas no tienen color propio, sino que es la luz la que lo engendra y presenta como una apariencia real.

3.      Por tanto la luz, las condiciones con que se produce, influirán decisivamente en el aspecto sensible de las cosas. La atmósfera, el día, la estación, etc.. cambian los colores, de tal modo que las cosas no son iguales a sí mismas en ningún momento.

4.      Los colores, modulados y desdoblados en matices y tonos más claros o más oscuros, sirven para sugerir la forma de los objetivos y la distancia. La línea, el contorno cerrado y bien perfilado, no tienen sentido para los impresionistas.

5.      En la naturaleza no existe el negro, por lo que las sombras más oscuras tendrán cierto grado de claridad, proveniente de los reflejos de las cosas circundantes y del aire atmosférico que las envuelve. El efecto general será, pues, de gran claridad.

6.      Por virtud de las leyes de complementariedad, las partes no iluminadas directamente tendrán tonalidades violetas. Los efectos luminosos, por lo tanto, se basarán en el contraste binario: amarillo-morado.

7.      Para lograr la limpia intensidad de la luz real, los colores no se mezclan en la paleta, sino que se aplican separadamente buscando el tono adecuado por medio de la combinación óptica. De aquí que los impresionistas trabajasen con una serie de colores limitada a los del espectro solar, o sea, rojos, amarillos, violetas, azules y, en menos proporción, el blanco.








La Venus de Milo.

La Venus de Milo es una de las obras más representativas del período helenístico de la escultura griega. Esculpida en mármol blanco alrededor del año 100 a.C. en sus dos metros de altura y 900 kilos, representa a Afrodita, diosa griega del amor y la belleza.

Fue encontrada por un campesino que, en una confusa operación la ofreció primero a los turcos y terminó vendiéndola a los franceses, lo que aún hoy es fuente de controversia y ha generado reclamos por parte de los turcos que demandan la devolución de la escultura. Desenterrada en dos pedazos y sin sus brazos, fue llevada así a Francia, donde se la volvió a unir y en el año 1821 fue expuesta en el museo del Louvre en París, donde se encuentra actualmente.

Por encima de toda la literatura de que ha sido objeto desde su hallazgo en 1820, lo cierto es que esta escultura constituye una magistral adaptación de una obra atribuida a veces a Lisipo: la Afrodita de Capua. Posiblemente llevaba en la mano una manzana -símbolo de la isla de Milo-, pero lo principal es el modo en que el artista logró un movimiento ondulante del cuerpo, dando vida y vibración al elegante y frío esquema del siglo IV a. C. Sin duda es esa combinación de estructura clásica y realismo anatómico y epidérmico la base del aprecio popular que aún hoy conserva la Venus, a pesar del relativo desdén al que la crítica erudita la viene condenando.

¿Y los brazos?- venus de milo:

Hay una historia que cuenta que durante la carga de la estatua en un barco que la sacaba de la isla con destino a manos turcas, un grupo de soldados franceses la robaron. Durante la lucha se golpeó la obra contra el suelo y que ese fue el momento en que perdió los brazos, quedando en territorio turco y por lo tanto en su poder. Esta historia explica la pérdida de las extremidades y también cómo llegó la obra a manos francesas.

Hay numerosas teorías sobre la postura que estos debieron tener, existe una que alude a la mitología clásica y dice que en sus manos sostenía una manzana dorada.

La estatua podría ser una representación de Venus Victrix (`victoriosa´), en alusión al momento en el que el héroe Paris le entrega la fruta de oro al declararla como la más hermosa sobre las diosas Juno (Hera, esposa de Zeus) y Minerva (Atenea, diosa de la sabiduría), evento que desencadenó directamente la Guerra de Troya.